Los tribunales internacionales condenaron a varios militares, políticos
y empresarios que formaron parte del régimen de transición democrática del país
que niega a sus muertos a cadena perpetua. Otros jamás pagaron sus crímenes y
en cambio, continuaron gobernando aquel país, aunque ahora se cuidaban de no
hacer enojar a su pueblo.
Tanque cumplió su contrato de cuatro años con los Celestes con quienes
logró numerosos títulos. Luego de cumplido su contrato, se unió al cuerpo
directivo del F.C. Achéron. Más tarde, se convirtió en presidente
constitucional de su país (segundo futbolista del mundo en ser jefe de estado
luego del liberiano George Weah) y su mandato fue recordado como uno donde la
justicia social imperó.
Drilo, en cambio, solo duró seis meses más en el cargo de entrenador de
los Rojos y fue cesado por sus malos resultados. Se adscribió entonces a la
organización del F.C Achéron en diversos puestos hasta su muerte por cirrosis
pocos años después.
El F.C. Achéron regresó a Primera División nuevamente. Estuvo en esa
categoría por muchos años más y logró gestas heroicas tan increíbles como las
que se cuentan en este libro. Su versión femenil también reconstruyó su
historia, pero esas aventuras están contadas en otro manuscrito.
A sus treinta y nueve años y
siete meses cumplidos, y luego de varias operaciones, Luisa Michel Nadiani
Ponzio pudo volver a jugar un partido de fútbol. Jugó por muchos años en ligas
amateur hasta que la edad ya no se lo permitió.
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